AFTER: Lo que realmente importa es lo que viene después

After, de Edu Reptil

¿Qué es eso que hay después, eso que nos espera más adelante, dentro de un poco más, solo un poco más? Porque después hay algo para los perseverantes, algo que se intuye, que nos es revelado en los pequeños detalles. Irse de after es una buena manera de llegar a rozarlo, de llegar a sentirlo.

El after, el gran triunfo de la fiesta frente al reloj, la mejor de todas las huidas hacia adelante. Irse de after es tomar plena conciencia de la cuarta dimensión, vivir realmente en ella y no a pesar de ella.

El after es además un escenario increíblemente bueno para el autoconocimiento. Uno de los mejores. En él, eres lo que eres, una versión de ti mismo que exagerada o disminuida, emana la verdad que llevas dentro. No hay escapatoria ni camuflaje posible si te has implicado lo suficiente en la fiesta.

Esta historia transcurre de after en after durante varios días con sus respectivas noches y amaneceres. Puedes descargarla a través de este enlace o leerla online en el enlace o más abajo. Puedes compartirla. La portada es una maravillosa e inquietante interpretación de Mutan.

Si tras leerla quieres hacerme llegar tus impresiones, te lo agradeceré. Estaré encantado de saber de tu interpretación, sea esta la que sea.

Siempre es importante saber que hay alguien al otro lado.

> Aquí también puedes descargar AFTER.

Ya llega ‘La polilla en la casa del humo’, de Guillem López

La polilla en la casa del humo

Amantes de la ciencia ficción y de los buenos libros en general: el jueves de la semana que viene estaré en Librería Bartleby presentando la nueva novela de Guillem López que publica Aristas Martínez, junto a Alberto Torres Blandina y a los editores. Si en ‘Challenger’ el autor nos hacía mirar al cielo, ahora nos empuja a un brutal y despiadado mundo subterráneo. Id apuntando la fecha porque ‘La polilla en la casa del humo’ va a dar que hablar. A continuación un extracto, a ver qué os parece. Bienvenidos al pozo.

“Cuando alcanzas la edad te convierten en algo útil. Hasta ese momento eres una idea, un proyecto. Sobrevives en las grutas, te defiendes de las violaciones y los abusos. Eso te curte, te hace duro por fuera. Pero hay un tiempo, una frontera difusa en la que ya no eres un crío, ni lo suficientemente adulto como para aguantar las amputaciones y los implantes del mecatacto. En ese lapso eres otra cosa: algo que no es carne ni hueso, a pesar de que sangra; que no tiene una verga ni un chocho, pero folla; que mata de una cuchillada en el cuello o muere si le aplastan la cabeza; alguien que no existe, aunque se arrastra oculto en la mugre. Somos eso sin nombre. Más que niños y menos que adultos. Salvajes. Alimañas de los túneles que roban los huevos de las serpientes. Somos todo lo que ellos no se atreven a mostrar en público. Somos su miedo. Aquello que prefieren olvidar: la vergüenza ajena, las excusas de unos padres y unas madres, los pecados del hierro y el fuego. Somos tan jóvenes que no tenemos recuerdos propios y queremos destruirlo todo, pero no sabemos por dónde empezar”.

La polilla en la casa del humo La polilla en la casa del humo

Artículos

Jéssica busca un vacío y no consigue encontrarlo. Lleva años intentándolo. Todo está siempre tan lleno, tan abarrotado, tan saturado. Todo siempre repleto de sitios ocupados, de espacios comprometidos. ‘No es tanto pedir’, piensa. Jéssica solo busca un vacío enjaulado, una habitación diáfana en la que poder entender por fin por qué nada, etimológicamente hablando, significaba en origen cosa nacida.

Inventario, artículo 1

Si Mónica hubiese tenido un globo lunar durante todo aquello no se habría perdido en aquel Oceanus Procellarum. De haberlo tenido a mano habría sabido orientarse, encontrar el camino que lleva del Lacus Doloris al Solitudinis y de ahí al Oblivionis: dolor, soledad, olvido por último también en la Luna, donde la gravedad es menor pero no por ello las heridas hacen menos daño. ‘Al menos allá arriba todavía nos queda algo -se dice-. Podemos poner nombre a los cráteres’.

Inventario, artículo 2

Quería la inmunidad diplomática de la que gozaban algunos privilegiados para ser inmune a la diplomacia y así poder decir y hacer lo que le viniese en gana en cualquier situación. No le gustaba morderse la lengua, y por ello le llamaban radical. Y él se alegraba de ser radical, radical libre de gran poder reactivo, raíz que se hunde en la tierra a la que todos volvemos por igual.

Inventario, artículo 3

Un botón, un botón para estirar la ropa de cama. De pequeña pedía que la arropasen tirando bien de las telas, la hacía sentir segura, pero luego todo se deshacía y echaba en falta ese botón fantástico. Hoy de aquello, algo queda. Sigue manteniendo siempre cierta tensión en las sábanas pero también fuera de ellas: es la mejor manera de protegerse. Lo mejor para soñar.

Inventario, artículo 4

Lo que más deseaba era estar cara a cara de nuevo con aquel piano de cola levantado en madera clara, aquel instrumento que constituía su primer recuerdo, el origen mismo de su memoria, la primera piedra de una catedral de momentos de la cual algunas partes ya habían caído. No todos los materiales resisten igual el paso del tiempo. Sin embargo aquel piano.

Inventario, artículo 5

Una Hispano Olivetti negra de los años treinta, reluciente, salvaje como un mustang, resistente como un caballo árabe; una máquina extraordinaria con la que al fin poder encontrar todas esas palabras que siempre había querido decirle pero que se le acababan escabullendo entre los dedos.

Inventario, artículo 6

Si tocabas donde no debías se quejaba, y entonces perdías. Parecía divertido. Si cometías un error, si te temblaba el pulso más de la cuenta, simplemente saltaba una alarma, una luz roja, un zumbido: nada por lo que preocuparse. No como en la vida real. En la vida real, muchas veces, la suerte se mide en latidos.

Inventario, artículo 7

En aquella cámara Rolleiflex cabría todo el espanto cotidiano, toda la apatía de la calle, toda la afasia: la burguesía de rellano con su olor a lejía, los accidentes, los besos. La imagen en formato medio de los inadaptados. La usaría como trampa también para atraparla a ella en un instante de papel; para verla como nunca a través de dos ojos y unas lentes gemelas.

Inventario, artículo 8

Javier se perdió en alguna encrucijada camino de Shangri-La, el hogar de los siempre felices escondido en el Himalaya. El fallo pudo estar en cualquier metro del viaje: una decisión incorrecta, algún desvío equivocado, un cambio de sentido inesperado. O simplemente el no disponer del mapa con la ruta hasta un lugar imposible.

Inventario, artículo 9

Un telescopio, Amalia quería un telescopio. ¿Y un microscopio? No era lo que deseaba, aunque bien pensado, ¿qué diferencia había? Si a veces lo pequeño crece hasta hacerse inmenso, y otras, lo que nos parecía inmenso se vuelve insignificante si nos alejamos lo suficiente.

Inventario, artículo 10

‘Inventario’, proyecto literario colaborativo

Amigos y amigas, estoy escribiendo algo nuevo, una especie de inventario, y necesito vuestra colaboración: ¿Qué objeto que hayáis querido tener y nunca hayáis conseguido recordáis en mayor medida? Ese algo que al final nunca cayó en vuestras manos, o que a día de hoy deseáis pero se os escapa. Por aquí o a través de las redes. ¡Gracias!

(La convocatoria también se encuentra en Facebook y en Google+):

Inventario

Mundos subterráneos, vory v zakone, islas remotas y entrelazamientos cuánticos

En las últimas semanas he tocado palos muy distintos en lo que a libros se refiere. De mano de La Felguera Editores recorrí los confines más profundos de nuestros planeta, con Juan Gómez-Jurado tuve que correr ante tipos tatuados del Este con muy, muy malas intenciones. Judith Schalansky me llevó en su barco mental a descubrir islas que ni soñarías con que existen. Hoy Elio Quiroga me ha abierto los ojos a realidades que antes pensaba imposibles.

¿Quieres leer un libro y no sabes cuál? Aquí van mis últimas recomendaciones literarias. Haz clic en la imagen para ir a mi artículo en Cultur Plaza, su medio original. ¡Disfruta y comparte!

Mundos subterráneos La Felguera

Cicatriz Juan Gómez-Jurado

Atlas de islas remotas

Los que sueñan