🦠 Breve reseña de Upstream Color

Upstream Color, segunda película de Shane Carruth, director juanpalomiano de la enrevesadísima Primer, me llevó anoche de lo epifánico a arquear la ceja, de querer saber más a querer saber algo, de confiar en algún punto de agarre repentino a dejarme llevar ya del todo por la pendiente decidiendo si el rey está desnudo o si en lugar de cine esto es videoarte. Si Primer era un mecanismo intrincadísimo producto de la mente de un director que es ingeniero y matemático, Upstream Color es un fruto mixto de sus inquietudes emocionales y metafísicas, y de la impresión que le ha generado leer a Thoreau, en concreto, Walden. La venden como ciencia ficción, pero qué va. Es la hija de una fábula y un sueño.

🦠 Sílithus, de Enrique Falcón

Vengo del futuro: en un tiempo muy anterior a este Enrique Falcón no llegó a ser maestro mío en jesuitas pero sí lo fue posteriormente en un taller de poesía en la universidad que me cambió la vida. Hoy he pasado el Día Mundial de la Poesía leyendo Sílithus (La Oveja Roja, 2020) -y sus anotaciones-, apocalipsis que ha escrito durante años y que ha entregado hoy a la gente. Madre mía. A ver:

En los esqueletos silíceos de los radiolarios se ha revelado lo que está pasando-ha pasado-pasó-pasará: las prisiones, las plantas eslabones entre la tierra y el Sol, los perros y los niños tristemente relacionados por nuestras operaciones criminales -las del vecino, las nuestras- en la República Centroafricana, el árbol donde cuelga la ixtab diosa maya de los suicidios, la realidad worldofwarcraftiana, warcraft, el arte de la guerra. Insectos.

Arranca la tercera parte, el Libro de las luminarias, y pienso en Rusia y en un margen aparece el botánico Timiriázev, estoy leyendo poesía, pienso, la estoy leyendo como quiero leerla, de algún modo ha habido un intercambio, mis receptores neuronales han hecho chas con los neurotransmisores botánicos-biológicos del autor.

Termino el libro muy en otra parte, con los ojos galácticos hiperfuturistas, y descubro que todavía queda la revelación final: las anotaciones de Sílithus son caer al universo falconiano como Antman cae al universo cuántico o el Doctor Strange a las dimensiones escondidas de las artes místicas. En un tiempo muy anterior a este -como se dice en Sílithus-, empecé el viaje.

Descarga la versión de regalo de Sílithus, de Enrique Falcón, aquí.

🦠 Take Shelter y Chardon (Ohio)

Take Shelter juega de maravilla con el pasar y el no pasar: Michael Shannon tiene una expresión facial anfibia que lo hace ideal para estos papeles en los que no se sabe si es un alucinado o un visionario -como en Bug-. En este caso interpreta a un Noé moderno con antecedentes de enfermedad mental en la familia que vive en un pequeño pueblo de Ohio, y al que unas pesadillas recurrentes lo convencen de construir un refugio antitormentas para protegerse de lo que tiene que venir.

Hace dos décadas -se dice pronto- pasé quince días en un pequeño pueblo de Ohio. Vivíamos en una casa de madera rodeada por hectáreas de terreno y recuerdo que casi lo primero que nos mostró nuestra anfitriona fue el refugio en el sótano. Un día nos pasó cerca un tornado y subimos al tejado a ver cómo el cielo se ponía amarillo. Yo nunca había conocido una forma de vivir como la de aquel lugar. Allí las horas tienen más minutos y el cielo menos obstáculos.

🦠 Modas culturales postcoronavirus

La de contenido sobre el coronavirus que va a aparecer en un futuro cercano, cuánta gente estará ya liada con guiones y esbozos de documentales, novelas, cómics, expos, ensayos, series, películas. Muchísimo material se está gestando ahora mismo. Algún que otro premio, seguro. Más de uno de los importantes tendrá que ver con esto. Testimonios en primera persona. Y homenajes a heroínas, héroes y víctimas. Ficción, autoficción, reflexión. Diarios del confinamiento. Antologías. Análisis, lecciones aprendidas, cómo prepararnos para el futuro. Poesía. Por supuesto, teatro. Miniseries. Me sé de uno que ya estará dándole vueltas a un podcast inminente.

Las modas que vendrán van a estar indefectiblemente marcadas por el coronavirus y el confinamiento. El COVID-19 ya se ha instalado en nuestro sistema creativo. La respuesta inmunocultural está en camino.

🦠 Las Fieras, de Vincent Mariette

Las Fieras: una película dentro de la que quiero vivir. Julio, o agosto. Una criatura felina mitológica hace desaparecer a gente en un camping en el sur de Francia. Tremenda presencia de Lily-Rose Depp, y qué atmósfera. Eso sí: qué ganas también de vida y de distancias poco prudenciales. Casi se puede respirar el verano a través de la pantalla. [En Filmin]

🦠 Southland Tales, de Richard Kelly

Southland Tales, la segunda película dirigida por Richard Kelly -el director de Donnie Darko-, es un despropósito lamentable y pretencioso -muy pretencioso-, una distopía de dos horas y media con armas nucleares, zepelines, energías cuánticas locas, agencias de información más locas todavía, conspiraciones de «neomarxistas» punk, muchas banderas, efectos que ya eran baratos entonces y que han envejecido fatal, un guion sin sentido, numeritos musicales que en fin, un Justin Timberlake que da vergüenza ajena y un intento de parodiar y de crear situaciones disparatadas «de autor» que sale mal. Vacío. Toda la película es un MacGuffin. Lo mejor: The Rock. La protagonizan The Rock y el actor que hacía de Stifler en American Pie. Hay cosas de Donnie Darko, dimensiones, fines del mundo, revelaciones, ojos perdidos y tal, pero en ridículo. Buf.