Un relato negro y literario

Capítulo 1

Abelardo is in da house. El público ha acudido para ver un espectáculo Macabro. No se van a contentar con cualquier cosa, el listón está alto desde la fuga venenosa de Gas ciudad que se produjo el año pasado. El escritor enfila el pasillo que dejan las sillas, taburetes y mesas en dirección a un escenario imaginario. Se sienta, se coloca con ademán de maldito unas gafas que yo no sabía que existían. Tal vez lo hace para hacerse el interesante, pienso, o tal vez sufra de astigmatismo. Da lo mismo. Lanza un vistazo a la gente, baja la mirada. Por fin saluda al respetable y empieza la función. No necesita un papel repleto de frases ocurrentes para asombrar al personal. Su relato habla de un asesino que vivió y murió, y de camino se llevó a unos cuantos congéneres con él. Estuvo a punto de entrevistarlo, enfervorecido por A sangre fría, de Capote, pero acabaron antes con él en la cárcel. Mala suerte, no obstante, un retiro a Tánger sirvió para poner palabras a la esencia del crimen. Palabras neutras, asépticas, limpiadas con lejía con el fin de evitar los juicios morales, las excusas, las culpas. Sencillamente la narración de unos hechos, el esbozo del perfil de un asesino, un tipo al que no le gustaba el cine.

Con Abelardo me siento un editor de novela negra, un tipo sin escrúpulos que bebe whisky con hielo mientras sopesa las posibilidades de un manuscrito.

Capítulo 2

Es domingo. Me dirijo a un conocido parque de la ciudad a tratar de apoyar a dos de mis autores: Sergi Durà y Abelardo Muñoz. Están presentando sus obras en la caseta de una conocida librería de la ciudad. Yo les traigo cafés y me encargo de que les anuncien por megafonía. No está mal, así de paso veo in situ cuál es nuestro público. Concluyo que gente de todo tipo, más o menos. Las armas de seducción masiva de Abelardo surten efecto; cada vez hay más mujeres llevando el libro bajo el brazo. Con todo, la Feria no es lo que era, muchas menos casetas, sólo un pequeño paseo en la que se encuentran también El Corte Inglés y la FNAC. Carrefour también tiene libros, tal vez sea nuestro vecino el año que viene.

Capítulo 3

Me despierto temprano para recoger a Iván Vergara, más conocido en los bajos fondos como Appu. Él es mi enlace con un submundo editorial para mí desconocido hasta el momento. Cuentan las malas lenguas que fabrican libros con cartones que recogen de la calle, y que lo hacen (hablando en plata), de puta madre. Al parecer hay un tipo, un diseñador de esos tan de moda ahora, que se encarga de hacer unas tripas maravillosas, así como de llevar la línea estética del sello. Un tal Daniel Vergara. ¿Coincidencia el apellido? Maldita sea, no, son dos hermanos más peligrosos que los Dalton. Tendré que ir con cuidado con ellos. Su formación criminal se hace llamar Editorial Ultramarina, Cartonera & Digital, y han enviado a Appu, su sicario profesional, para gestionar algunos negocios turbios con libreros del hampa, como los de Slaughterhouse, tan vanguardistas como perversos. Así que aquí estoy, a las nueve de la mañana en la estación de autobuses, lugar sórdido donde los haya, esperándole. Por fin veo su silueta recortada contra la luz de la mañana. Lleva el pelo alborotado, pero en lugar de medias de color, un aspecto de bandolero de frontera y una maleta que pesa de una forma poco habitual.

Lo llevo a casa de mi novia para que se duche, intercambiamos algunos regalos de cortesía y lo transporto hasta un congreso de jóvenes creadores mexicanos organizado por la Universidad. Una tapadera supongo para Dios sabe qué actividades delictivas relacionadas con la libertad de pensamiento.

Capítulo 4

Martes por la noche. Recibo una llamada en mi teléfono móvil. La luz de la pantalla parpadea con un nombre conocido.

-¿Sí?

-Necesito que me hagas un favor.

Tantas vidas como granos de arena en el desierto se han visto truncadas por diálogos como este.

-¿Qué favor?

-Tienes que llevarle hasta El Dorado.

Esas palabras reverberan en mi mente sin cesar. El Dorado. Tenía que hacerlo. Orlando Guillén me esperaba en la puerta del hostal. Subió a mi coche y me saludó con gesto amable. Escrutó brevemente el interior del vehículo y arrancamos. Llevaba a mi lado a quien había sido mentor de Bolaño, y eso no es cualquier cosa. Un poeta de renombre internacional, afincado en Barcelona pero procedente de México, que había acudido a Valencia a propósito invitado por unos jóvenes.

Le dejé en la puerta del bar de nombre legendario, y busqué aparcamiento. A la vuelta, le encontré en la puerta, tratando de aislarse del ruido del interior. Le vi rebuscar entre los bolsillos con un cigarro en la boca y me anticipé.

-Tome. -Le ofrecí el mechero.

-Gracias joven, no ha hecho falta ni una palabra.

Con Orlando los silencios no son incómodos, son intermedios entre escenas.

El hombre observaba con una media sonrisa a una jovencita asiática que salía del local en brazos de un amigo, entre carcajadas.

Ambos fumábamos y disfrutábamos de la calidez de la noche, a pesar de estar en abril.

Me contó su historia, cruzamos algunas palabras. Él, con la elegancia y cercanía de un hombre que ha vivido; yo, con la discreción de un chófer anónimo. Apagadas las colillas, se apoyó en mi brazo y entró de nuevo. Me quedé meditabundo y me encendí un último cigarro mientras le veía perderse en el interior. Al final de la calle un perro orinaba en una tubería. Los naranjos en flor inundaban de azahar el asfalto.

Capítulo 5

Miércoles por la mañana. Adrián Hernán y yo tomamos precipitadamente un café en la librería portátil. Tenemos que vender toda la tirada de su novela, Marea muerta, me encanta, zombies, un barco, dentelladas, proyectiles from outer space, corporaciones misteriosas y ecos de Troma. Es su primera vez pero no está nervioso, estudia a sus víctimas y ataca directamente a la yugular.

Las horas pasan y cada vez quedan menos ejemplares. Entre los compradores, Mónica Oltra y una anciana de 93 años que resulta ser tía de Arturo Pérez Reverte. Sólo él es capaz de hacer esto. Comemos juntos, por la tarde acudimos a la primera edición de los Encuentros literarios de Nueve Reinas. Es el primer día y ha venido bastante gente. Esto promete. Escribimos un relato cyberpunk entre varios, otros comentan lecturas, recito los poemas de mi amigo/poeta Agustín Linuesa, quedo fascinado con sus imágenes.

Jueves y viernes en la Feria finiquitando la edición. Cuando nos despedimos, sólo queda un ejemplar, testigo mudo de horas de trabajo. El Sol me está carbonizando.

Capítulo 6

De nuevo con Abelardo en la Feria. Tiene tantos huevos que le ha dedicado un ejemplar de su novela a Manuel Vicent y se lo ha regalado. Algunos compradores me preguntan por él, que escapa de la caseta a la que me descuido para conocer gente. Les indico donde está y van a buscarlo para que les firme el libro. Le cuesta permanecer quieto y encerrado, no soporta que lo aten ni se casa con nada. Esta es su mayor virtud.

Me despido de él y me marcho. De lejos veo como sonríe mientras escribe una dedicatoria a una pareja de estudiantes a los que ha entrado hablando de Herzog. Qué cabrón.

Epílogo

Me miro al espejo y veo a un artrópodo marino. Los rayos UVA no han tenido clemencia con mi piel fototipo I. Afortunadamente la locura ha concluido. Al menos hasta el miércoles 27, cuando me reuniré en Librería Primado con los autores de Editorial Cocó, mi alter ego, y demás amigos, en una cita que conmemora nuestro quinto aniversario y el Día del Libro. Pero esto es ya otra historia.

-Fotos de la escena del crimen aquí.

Fotos de la presentación de Marea muerta en Mos Eisly

Editorial Cocó en la Feria del Libro, Los Brackets y mucho más!

Ya se acerca la Feria del Libro, estamos trabajando contrarreloj durante semanas para tenerlo todo listo y parece que así va a ser. Pero antes de que nos veamos en Los Viveros, podemos abrir boca con dos presentaciones muy apetecibles. En primer lugar, esta tarde tenemos a Adrián Hernán de Sales con Marea muerta en la tienda de merchandising y regalos de cine Mos Eisly, al final adjunto el cartel, pero ya sabéis, ¡zombies from outer space a gogó! A las 19h, junto a la FNAC.

El 5 de abril, por otra parte, a las 19 h en la FNAC, tendremos una simbiosis de las que me gustan de verdad, presentación de Un home llop xangainés a Dubai + concierto de Los Brackets presentando su canción sobre el personaje del libro. Buenísimo, en cuanto esté la canción pondremos un link para que la podáis escuchar y deleitaros con el grupo de nerds al que más almuerzos le robaron en el instituto.

Más noticias: El último libro de Abelardo Muñoz, titulado Macabro, una novela negra brutal y despiadada, con el estilo sórdido e inconfundible del autor de Gas ciudad y Valencia sumergida, gran periodista con una amplia trayectoria y mejor escritor, está ya a punto de salir. No apto para estómagos sensibles. De lo mejor que he leído en mucho tiempo.

Y ahora el calendario de la Feria. El domingo 10 estarán mañana y tarde, Sergi Durà también conocido como lobohombreenShangai, y Abelardo Muñoz, firmando en la caseta de Librería Primado. El sábado 16 y el domingo 17, estarán respectivamente, Abelardo y Sergi también en la misma caseta, uno cada día. El viernes 15 y probablemente entre semana, Adrián Hernán traerá oleadas de destrucción y caos al recinto con Marea muerta.

Así que ya sabes, no puedes escapar de Editorial Cocó, como se dice habitualmente, si no puedes con ellos, ¡únete a ellos!

Marea muerta strikes back!

Buenas a todos, lamento este tiempo de desconexión con el blog, me ocurre que estoy trabajando a contrarreloj para la Feria del Libro, he tenido el cierre del último número de El Metropolità, que podéis ver aquí, con portada de María del Plata; presentaciones de libros; en definitiva, un montón de trabajo. Aprovecho este paréntesis para colgar algunas fotos de la última presentación de Marea muerta en Nueve Reinas Pub, y para aportar algo de información acerca de lo que viene de la mano de Editorial Cocó.

En lo que concierne a Cocó, decir que esta tarde hay presentación de Sergi Durà (aka Home llop xangainés a Dubai) en Café Lisboa, y mañana en Slaughter House. Además, se acerca el próximo libro de Abelardo Muñoz, del que hablaré en breve, y Carne, de un servidor junto a la fotógrafa Laura Encursiva. La última sorpresa es que vamos a abrir una colección de teatro, ya teníamos ganas. Próximamente daremos más información de todos estos títulos. ¡Un saludo!

Documento anónimo hallado en Gandia

Prado 25, Gandia 22/01/2011

Nos dimos cuenta de la gravedad de la situación al ver la vibración del vaso y su efecto en el líquido que contenía. El local estaba a oscuras, sólo unos pocos nos resguardábamos en el interior, expectantes, tratábamos de no pensar en el ejército de seres que se aproximaba a paso lento pero seguro. Alguien rompió el silencio con un alarido. ¡No aguanto más joder! Tras el grito de desesperación, el pobre desgraciado abrió la puerta y salió corriendo, deslumbrándonos a todos la luz del exterior en la que se recortaba una silueta entintada de hambre y desolación. Nunca regresó.

Esperamos dos horas hasta que se produjo el ataque. Nunca sabremos qué lo desencadenó. Tal vez esas criaturas tuviesen sus sentidos más desarrollados de lo que creímos. Primero fue un golpe en la entrada. En cinco minutos, nos tapábamos los oídos aterrorizados. Un par de niños lloraban. Se escuchaba el chirriar de los dientes, se percibía el desagradable hedor del horror. Un crujido, y tras él, una masa de extremidades y piel tumefacta invadía el pub como un cáncer. Uno de los tipos que estaba allí, presumiblemente editor, a juzgar por sus comentarios, maldecía en algún idioma incomprensible, y en perfecto castellano exclamaba: ¡Los libros! ¿Es que nadie piensa en los libros? El insensato se abalanzó sobre la mesa donde estaban los ejemplares del título que se iba a presentar en un absurdo intento de salvarlos de la devastación. Fue el primero en sucumbir. Asomado desde mi escondite pude ver su rostro descompuesto que gemía con un hilo de voz: La marea muerta… Ha llegado la marea muertaDespués, su voz quedó silenciada por las dentelladas.

La irracionalidad más absoluta reinó por unos escasos veinte minutos. La gente corría y trataba de zafarse de la presa letal de aquellos seres lobotomizados y temibles. Uno tras otro fueron cayendo como alimañas silvestres en el cepo de un trampero. Mi pareja, que estaba capturando instantáneas que merecerían el Pulitzer por lo extraordinario de los hechos; y yo, en una de las mejores decisiones de nuestra vida, consensuamos, ante tal espectáculo, mantenernos en nuestra posición, agachados tras la barra del bar. La sangre y los crujidos de huesos acompañaban a modo de grotesca banda sonora lo que allí acontecía. Sin embargo, esas parodias de ser humano parecían no tener interés alguno en la carne de sus víctimas, contrariando al imaginario popular. Buscaban otra cosa. Una vez deshechos todos los allí presentes a excepción de nosotros, pusieron su oscura atención en su verdadero objetivo, los libros que el desdichado editor había tratado de proteger en vano. Uno a uno fueron desapareciendo todos los ejemplares hasta que no quedó ninguno. A continuación, superando definitivamente todo pronóstico acerca de sus capacidades mentales, apresaron al autor de la obra en cuestión y lo obligaron a firmar todos sus trofeos, para mutilarlo horriblemente una vez concluida la última de las dedicatorias. Tras esto, con una calma propia de la Santa Compaña, las abominaciones abandonaron el recinto y se perdieron para siempre, retornando a sus húmedas y putrefactas guaridas, para aletargarse hasta que se abriese de nuevo la veda, llegase ésta cuando llegase. Cuando corroboramos que no quedaba ya nadie (vivo), suspiramos, nos abrazamos entre llantos y risas histéricas de alegría y salimos corriendo.

Justo antes de cruzar la salida, un quejido lastimero hizo que volviésemos la vista atrás. En la oscuridad, una figura humana se incorporaba mediante la única pierna que le quedaba. Si bien las sombras dificultaban ver de forma nítida, distinguimos la chaqueta negra del escritor parcialmente descuartizado. No sabría decir si gruñía o mascullaba palabras a duras penas. En cuanto salimos, atrancamos la puerta con una vara de metal y huimos para siempre. Nos han llegado rumores sobre hojas escritas con sangre que se deslizan bajo la puerta del local. En todas, un único nombre: Anna.

Presentación de Marea muerta, de Adrián Hernán de Sales, publicado por Editorial Cocó