Pasiones de Paula Bonet, nuevo artículo para el Hype

Que la ilustradora valenciana Paula Bonet es un fenómeno en auge es un hecho; cada vez cuenta con más y más admiradores de su trabajo -de hecho, se cuentan seguramente por muchos miles si atendemos al número de fans de su página en Facebook-, que ya ha recorrido multitud de exposiciones, carteles, camisetas, o libros.

Libro Paula Bonet

Como todo nombre que se hace muy vuelve visible, no es inmune a la aparición de críticas negativas, pero la cuestión que más me interesa al respecto y que vertebra este artículo tiene que ver con un suceso un tanto particular: la reacción que generó su cartel para el Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina en octubre del año pasado en Valencia, con un sinfín de fans arrancándolo ya el primer día para coleccionarlo, y siendo en otras ocasiones maltratado por detractores.

Este es el acontecimiento que da lugar al artículo publicado en el Hype: Entiendo el sentimiento de fascinación por un artista, pero, ¿la animadversión? ¿De dónde procede? ¿Por qué ocurre? Evidentemente no he podido incluir todo lo que querría por limitaciones de espacio, así que propongo que lo debatamos aquí. Tengo varias ideas al respecto que no he desarrollado en profundidad. También hay declaraciones de Paula que por los motivos que mencionaba antes, no cabían. Pero ha sido una experiencia interesante escribir esto. Así como observar las reacciones de la gente que habitualmente me lee.

Justo hablaba el otro día con Héctor Merienda, un buen amigo diseñador, acerca de este tipo de odios y lo innecesarios que son. ¿Qué opinas?

Paula Bonet cartel

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

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1 comentario

  1. En mi opinión, no creo que fuese una cuestión de odio irracional lo que provocó un «maltrato» de los carteles del conejo blanco del festival, ya que el fenómeno fue todo lo contrario: la gente arrancaba los carteles de lo «bonitos que eran» costase lo que costase quitar el pegamento, hecho por el cual muchos de ellos no pudieron ser arrancados enteros, quedando en malas condiciones.
    Además,fuese como fuese, como estrategia de marketing les vino de perlas.

    Personalmente, Paula Bonet no me despierta ningún qué. Soy capaz de valorar que esta chica tenga una buena formación y se haya movido y difundido bien (supongo que también ha tenido buenos contactos,que eso siempre ayuda) pero su obra me provoca el mismo tipo de rechazo que me provoca el movimiento cultural nacional del momento al que va, indudablemente, ligado. Y con esto me refiero no solo al panorama pictórico sino también al panorama musical. Grupos como Vetusta Morla, Love of Lesbian, y un largo etcétera son bandas nacionales que podrían agruparse dentro del mismo movimiento y que están proliferando en un intento de gritar a los cuatro vientos que son súper modernos y que se salen de lo «mainstream». Paula Bonet ha realizado trabajos para muchos de ellos y eso hace bastante probable el hecho de que los fans de estos grupos de música sean del mismo tipo- si no los mismos- que los de la ilustradora.

    Tal vez, en mi caso no se trate de una crítica individualizada hacia ella, si no más bien hacia todo el colectivo que sigue las mismas pautas. Ella no es más que alguien que por lo que sea ha destacado entre el resto, en cuanto a lo que a fama y visibilidad se refiere.
    Con todo esto me vengo a referir a que se trata de «lo que se lleva», lo que dictan las masas, una ilustradora que se ha puesto de moda, pero, ¿alguien se para a analizarlo realmente? ¿alguien se ha tomado la molestia de coger y analizar paso a paso los elementos que conforman la obra de Paula Bonet? ¿Alguien se ha tomado la molestia de analizar formal y estructuralmente las melodías y letras que componen estos grupos de música?
    Bajo mi punto de vista, lineas y trazos, que conforman figuras sencillas, con ligeros toques de color pero con una connotación melancólica, generalmente, y que expresan «sentimientos personales» acompañados de metáforas, que se presentan cercanos al espectador, cuyos mensajes no son más que un comodín, algo así como las cuatro líneas semanales de tu signo en el horóscopo: en algún momento aciertan contigo, y con alguien de tu mismo signo.
    Y la misma descripción nos sirve para describir la obra de la ilustradora. Y el boom de todo esto me parece, en conjunto, un intento bastante absurdo por parte de las masas, por aferrarse a un movimiento con la intención de autoreafirmarse a si mismos y a la creencia de que son modernos, alternativos, librepensadores y filósofos actuales inalienables que, minusvalorando las modas para todo el resto, y huyendo de lo «mainstream», caen en otra, luchando por ver quien es el más original de todos.
    Aplicado al panorama pictórico se trata del mismo impulso por huir de lo que impera en el momento, pero tampoco hay nada nuevo en realidad.
    La linea gruesa. Blanco y negro con pequeños toques de color. La presencia de animales en la obra. El autorretrato, y la figura femenina como elemento principal de todas sus ilustraciones en un momento en el que la mujer se está reivindicando más que nunca (y que conste que soy feminista como la que más). Cabe preguntarse si realmente es tan original y merecedora de estar en tan buena consideración.

    Esto no es más que mi opinión hacia lo que se planteaba en esta entrada del blog.
    En mi caso, opto por dedicarme a no consumir ni su producto ni el de casi ningún otro ilustrador / músico / escritor que siga este movimiento, que es la forma más sana de demostrar el desagrado por algo (tal y como la misma Paula Bonet afirma). Me parece más que suficiente, sin necesidad de llegar a ningún «maltrato» de su obra, pues, como ya he dicho, no se trata de odio, si no más bien y como siempre, cuestión de gustos y sentido crítico y, por supuesto, de civilización.

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