Sobre los heditores

El artículo reproducido abajo, que puedes leer aquí, ha abierto un intenso debate en la página de El País. Yo he opinado esto:

Mi nombre es Eduardo Almiñana, soy editor de Editorial Cocó, y sencillamente lo que ocurre es que todos los editores no somos iguales, ni nuestras empresas son las mismas, ni nada por el estilo. Nosotros comenzamos publicando casi sin medios poesía de gente desconocida, y que no necesariamente hubiese publicado nada antes. Quiero matizar que no realizamos autoediciones, nosotros arriesgamos dinero por este tipo de obras. Recientemente hemos publicado una novela y una biografía de autores conocidos, pero continuamos recibiendo manuscritos que pueden ser publicados de autores como los que comentaba previamente.
Generalizar acerca de la figura del editor es un error, desde cualquier punto de vista de la controversia. No todos somos Planeta, ni Anagrama. Particularmente pienso que la figura del editor es necesaria, pero no por su criterio de selección o de corrección (de hecho, nosotros JAMÁS hemos tocado una obra que hayamos decidido publicar), si no porque sencillamente arriesgamos dinero por publicar a autores. Y les aseguro que los beneficios son muy escasos en nuestro caso, así como en el de otros muchísimos editores. Les pediría que visitasen alguna vez la feria EDITA, de editoriales alternativas, y entenderán de qué les hablo.
Tampoco necesariamente las editoriales pequeñas son más comprometidas, pero sí que ocurre, que al no trabajar en esto generalmente por dinero, la vocación es mayor, y la esencia distinta.
En definitiva, mueran las generalizaciones.

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