Autenticidio, mi colaboración con la revista Bostezo

Edu Reptil revista Bostezo

Esta mañana he sacado a pasear mi ejemplar del número diez de la revista Bostezo con el que me hice ayer. Una décima entrega del magazine de arte y pensamiento -de lo mejor del panorama nacional actual- en la que he recibido la alternativa como colaborador bostezante. Mi aportación es ‘Autenticidio’, una reflexión en torno a la posibilidad del anonimato en internet y al valor que tiene el concepto identidad en nuestro mundo de avatares. Aquí una muestra:

«Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es»; el mensaje aparece integrado en una imagen con el rostro de un Sartre meditabundo y fumando en pipa, que ha difundido a través de su perfil en Facebook un conocido coach, a quien en realidad le lleva sus redes un estudiante de posgrado de Periodismo mal pagado que se esmera en lograr que aumente el número de seguidores de la página. La finalidad es alcanzar notoriedad pública y un aumento en el número de asistentes a sus conferencias. A las del coach, por supuesto. No a las de Sartre, que está muerto, ni a las del estudiante precario que ni sueña de momento con algo parecido.

Él -el estudiante- es el responsable de hacerse con una identidad ajena, y a través de análisis e interpretaciones de estadísticas de las que se provee mediante aplicaciones que miden la reputación online, mejorarla. Es un impostor y es a la vez más auténtico para su público que el verdadero coach, al que ni siquiera conocen, al que ni tan siquiera han oído decir una palabra. El personaje al que admiran es una proyección que es la suma de diversos factores: publicaciones oportunas en función del horario de sus seguidores reales y potenciales, fotografías escogidas para ofrecer siempre una imagen muy definida por los asesores de imagen, y la curación de contenidos óptima para filtrar y compartir solo aquello que ofrezca una experiencia emocional y que por tanto consiga tener el máximo alcance orgánico posible. Las fronteras de la identidad tal y como las entendíamos precisan de una profunda revisión. ¿Quiénes somos cuándo participamos de la gran nación virtual en la que habitamos de forma simultánea a la realidad tradicional? ¿Es la realidad virtual menos real que la física? ¿Por qué aceptar la limitación de ser un solo individuo bien definido si podemos vestir tantas pieles cómo deseemos?

Estoy encantado con las ilustraciones de J. Ampuero, compañero en el papel, así como con el trabajo que ha hecho el equipo de diseño con nuestras páginas -y con todo el número-. Puedes pegarle un vistazo a este número sobre las identidades híbridas a continuación. Y recuerda, Bostezo necesita suscriptores, compradores y anunciantes, así que si te apetece formar parte de la familia, ¡no dejes de hacerlo! 

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

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