¿Puede pensar una máquina? Turing se hizo esta pregunta en 1947 y todavía no tenemos una respuesta clara. Pero lo que sí sabemos ya, gracias a un grupo de investigación en Inteligencia Computacional de la Universidad de Málaga, es que de momento puede componer música compleja, y no de forma aleatoria. El ingenio, un superordenador bautizado como Iamus, es el primer sistema no humano que puede producir una partitura de música indiferenciable de obras de compositores profesionales.

Para que este prodigio tenga lugar, se han empleado técnicas de Biomimética, es decir, la aplicación de los métodos y sistemas naturales a la ingeniería y la tecnología. Iamus, además, puede componer a un ritmo demencial. Es capaz de elaborar una pieza de cinco minutos para un instrumento en ocho minutos. Esto abre una infinidad de posibilidades para la creación musical por parte de profanos, del mismo modo que las cámaras digitales permitieron un acceso mayor al mundo de la fotografía sin necesidad de grandes conocimientos; así como una amplia cantidad de preguntas. Si Iamus transmite emociones en sus composiciones, del mismo modo que un compositor humano, ¿podremos llegar a decir que tiene una intención? Y si la tiene, ¿será capaz de sentir? Evidentemente, estamos en el primer estadio de un proceso de desarrollo en el campo de la Inteligencia Artificial, pero avances como Iamus hacen que el futuro que tanto ha pronosticado la ciencia ficción parezca cada vez más próximo. ¿Llegará un momento en que una IA tenga mayor reputación como creadora que un homólogo humano de su misma disciplina? Si esto ocurre, habrá que replantearse las definiciones de arte con las que contemos hasta entonces, y dejar de considerarlo patrimonio exclusivo del homo sapiens. Hace ya quince años desde que Kasparov perdió una partida contra Deep Blue. El año pasado, el ordenador Watson venció en el concurso Jeopardy! a dos de los mejores jugadores del programa. Ambos se han ganado un lugar en los libros de Historia, probablemente dentro de un tiempo podamos considerarlos los Adán y Eva de una nueva forma de entender la vida.

En septiembre de este año podremos ver un documental sobre este ordenador, de momento, adjunto el tráiler del mismo, así como un vídeo de un concierto sobre las partituras de Iamus que se celebró en la Universidad de Málaga en julio de este año, cuyo nombre evoca una belleza sobrecogedora: Alan Turing Memorial Concert.

Bonus:

-Más información, en la web de la Universidad de Málaga.

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

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5 comentarios

  1. Me produce desasosiego esta música. No te puedo decir, la verdad, si me produciría el mismo desasosiego si desconociera que está compuesta por «alguien sin alma» (por resumir el concepto)

  2. Ximo, no sé si acabará, pero creo que cada vez están cobrando más relevancia las opciones artísticas en las que influye de forma determinante la tecnología, así que, quién sabe!

    Kike, la verdad es que es algo desconcertante, pienso lo mismo, si me hubiesen dicho que la ha compuesto un músico excéntrico islandés igual pensaría de otra manera XD. Me viene a la cabeza Legion, en Mass Effect, preguntando si tiene alma. O Blade Runner. O la saga de los robots de Asimov. O tantas otras historias!

  3. Gracias, Edureptil.
    La historia de los avances tecnológicos siempre parece encontrarse con los muros de nuestras «creencias» cuando estas están montadas sobre nuestro desconocimiento. Parece que tenemos una cierta habilidad para «tapar» los huecos con «almas», «espíritus», «chi», «creatividad humana»…
    En la experiencia de la percepción de la música, en los efectos que percibimos, hay mucha más neurofisiología (esta sería la explicación «técnica» que usamos con la tecnología de la que ahora disponemos) y disponemos de heramientas, como las de la Inteligencia Artificial, Redes Neuronales, etc. que nos permiten simularla… ¡El dilema de la máquina de Turing!.
    En el acto musical Iamus sirve para poner de manifiesto que en lo que definimos como «emotividad» hay dos grandes aportaciones externas en principio a la obra: la interpretación (en el primer disco de Iamus, Melomics Ensemble y LSO están soberbios) y nuestra propia audición (con toda la carga de prejuicios).
    ¡Liberémosnos y disfrutemos! y agradezcamos al magnífico equipo del Proyecto Melomics (Fco. J. Vico, Gustavo Díaz-Jerez y equipo) este paso adelante.

    Para más información:
    http://www.melomicsrecords.com
    Campaña de crowdfunding: http://www.indiegogo.com/iamus?a=828531

    1. Gracias por la aportación Mariano, voy a pegarle un vistazo a los dos links que nos recomiendas. Me parece interesantísimo el proyecto y las reacciones que puede generar en el público. ¡Seguro que no deja de sorprendernos!

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