La resurrección de los ochenta: Ready Player One

Ready Player One Spielberg

Hacía tiempo que no encontraba una experiencia como esta en la lectura de una novela. Hacía tiempo que no me sentía jugar, en lugar de leer. Imagina lo siguiente. Imagina que el mundo es un lugar en ruinas, y que la mayor parte de los humanos que habitan este desastre global pasan casi todo su tiempo en un paraíso virtual llamado OASIS, la simulación definitiva. Imagina que en este vastísimo universo hay un Easter egg escondido, cuya existencia se revela tras la muerte del mesiánico programador de este cosmos virtual. Ahora imagina que eres un escritor fascinado por la década de los ochenta, y que has decidido trasladarte hasta tu propia historia -no explícitamente- para poder justificar que en ella aparezcan todas las referencias a series, videojuegos, películas y música que más te gustan. Porque en Ready Player One, solo quien sea un auténtico erudito en la década de los ochenta podrá encontrar el Huevo de Pascua escondido por el difunto programador, un tesoro que otorgará a su descubridor un premio inimaginable. ¿Pillado por los pelos? Puede ser, pero funciona.

Adjunto un fragmento de mi artículo sobre el libro para Cultur Plaza. Clicando aquí puedes leerlo entero. Si te gusta, ¡comparte! 😉

Wade Watts detesta el mundo que le ha tocado vivir. Cuando se van a cumplir los primeros cincuenta años del tercer milenio, La Tierra es un lugar hostil y peligroso. En plena crisis energética por la escasez de los combustibles fósiles, padeciendo los rigores del cambio climático, con un sinfín de guerras en marcha y con una pobreza que se ha extendido incluso entre los países antaño ricos, cualquier otra realidad parece un lugar mejor para vivir. En otro momento de la historia, escapar rumbo a otra realidad solo sería posible mediante altas dosis de imaginación o bajo los efectos de sustancias capaces de enajenarnos lo suficiente. Sin embargo, en el 2044, existe otra vía. Una opción en la que de hecho los humanos pasan casi más tiempo que en la realidad tradicional. Esta nueva realidad se llama OASIS (Ontologically Anthropocentric Sensory Immersive Simulation), y en ella, uno puede ser quien quiera. Aunque con ciertas limitaciones.

OASIS es la obra maestra de un genio fascinado por la década de los ochenta, James Halliday, quien a su muerte, anuncia algo de gran relevancia. Dentro de OASIS hay un Easter egg, un huevo de Pascua. Es decir, un contenido oculto dejado por el propio Halliday que otorgará a su descubridor la inmensa fortuna del difunto, incluida su participación mayoritaria en la compañía creadora de OASIS, Gregarious Simulation Systems. Pero para llegar a este tesoro digital oculto en alguna parte del vastísimo universo de la simulación, uno deberá convertirse en un auténtico erudito de los ochenta.

Esta será la única forma en la que podrá resolver y superar los distintos puzzles y pruebas que protegen el premio. A partir de ese momento, no serán pocos quienes se lancen a la búsqueda del huevo. Algunos de ellos, los más entusiastas y comprometidos, serán conocidos como gunters, contracción de egg hunters). Los gunters respetan la última voluntad de Halliday y admiran su legado. Por otra parte, los sixers, el ejército de usuarios a sueldo de IOI (Innovative Online Industries), tratarán de hacer lo mismo, pero con medios menos honorables. Si IOI se hace con el control de GSS, será el fin del acceso gratuito a OASIS. El fin de la única válvula de escape que le queda a la Humanidad.

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

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