La historia que sigue es la de un hombre enamorado, que para honrar el recuerdo de la novia adolescente que lo plantó en el altar, construyó un asombroso parque de piedra él solo, de noche, que parece (y digo parece para los escépticos profesionales repriman el impulso de llamarme magufo de inmediato y dar la voz de alarma a la comunidad super-escéptica) prácticamente inexplicable. El hombre al que nos referimos respondía al nombre de Edward Leedskalnin y podía mover piedras muy, muy pesadas. Él garantizaba que había descubierto la técnica mediante la cual se edificaron las pirámides y otros misterios de la antigüedad. Pero, ¿cómo lo hacía exactamente?

Para quien no lo sepa, se llama magufo habitualmente a cualquier defensor o practicante de una pseudociencia o conocimiento mágico. Aquí se engloban ufólogos, homeópatas, videntes, parapsicólogos, etc. Magufo es un juego de palabras entre mago y ufólogo, y fue acuñado por Xoan M. Carreira en 1997 en la lista de correo “Escépticos” que puedes consultar aquí. Luis Alfonso Gámez, autor del blog Magonia, escribió en 2007 una interesante reflexión sobre el término de la que he sacado esta información acerca del origen de la palabra. Cabe destacar que el magufo puede ser lo que aquí conocemos como un engañabobos o un timador, y no una persona crédula, dado que el susodicho magufo no tiene por qué creerse lo que predica. Particularmente, no me gusta demasiado el concepto; y no porque crea que hay verdad tras todas estas disciplinas, sino porque es bastante despectivo y denota una cierta arrogancia. No confío en absoluto en la predicción del futuro, y detesto que exista gente que se lucre con el dolor ajeno (ya sean sanadores fraudulentos o industrias farmacéuticas que no desarrollan vacunas ya investigadas para vender otros productos paliativos), pero hay que tener en cuenta que también se habría llamado magufo al criptozoólogo con buena fe que creía en la existencia del calamar gigante, que luego efectivamente dejó de ser un animal mitológico. Estoy muy de acuerdo en que la ciencia y su método es el mejor sistema que tenemos para llegar a conclusiones sobre todo lo que nos rodea, pero no es en absoluto infalible y además depende de otros muchos factores que la pueden lastrar, desde los presupuestos de los que disponga, al ego de quienes trabajan en ella, pasando sencillamente por los prejuicios. También hay que decir que hay científicos religiosos, a los que nadie llama magufos. Particularmente creo que seguimos siendo demasiado presuntuosos, y a veces no nos diferenciamos tanto de quienes afirmaban y defendían a capa y espada que nuestro planeta era el centro del universo. Hay muchos fenómenos que todavía desconocemos, y tal vez la Humanidad de dentro de mil años (si todavía estamos vivos) piense: “¿recuerdas lo ingenuos que éramos cuando despreciábamos la posibilidad de que otras formas de vida extraterrestres hubiesen pisado La Tierra en los albores de nuestra especie?” Dicho todo esto, volvamos a lo que nos atañe.

Leedskalnin nació en Letonia en 1887. A los 26 se prometió con Agnes Scuffs, su Sweet Sixteen diez años menor que él, que decidió cancelar la boda un día antes de que se celebrase. Este hecho supuso una grave herida a Leedskalnin, que decidió emigrar a Norteamérica, donde trabajó en aserraderos de Canadá, California o Tejas. En 1919, enfermo de tuberculosis, se mudó a Florida City, donde compró el terreno en el que comenzaría a construir su leyenda, a modo de enorme monumento de piedra dedicado a la mujer que lo abandonó y al que bautizó como Rock Gate Park. Para llevar a cabo este peculiar proyecto, empleó herramientas sacadas de desguaces y vertederos, y piedra coral. A partir de 1936, y durante tres años, según algunas fuentes a causa de una agresión, según otras, en busca de más espacio, Edward desplazó -sí, desplazó- los muchos centenares de toneladas de piedra que había extraído y trabajado de noche -sí, de noche-, él solo -ÉL SOLO-, hasta Homestead, a 16 kilómetros de su ubicación inicial, a un nuevo terreno de cuatro hectáreas. Para ello empleó un tractor y un remolque. Este enigmático romántico afirmaba que había descubierto la técnica que emplearon los egipcios para construir las pirámides; decía que podía mover rocas de ese calibre dado que conocía los secretos de la gravedad. El hecho de que fuese tan esquivo a la hora de trabajar alimentó el misterio que se llevó a la tumba en 1951. Probablemente, de lo más impresionante que se puede encontrar en este parque al que se ha llamado también El castillo de coral, es una puerta de piedra de casi nueve toneladas que gira sobre su eje y puede ser empujada por un niño pequeño.

Rock Gate Park

Todo esto es, por lo menos, una demostración de tenacidad, paciencia e ingenio. Yo no soy físico y por tanto no puedo dar una buena explicación del método que pudo emplear este hombre para su titánica tarea, pero he encontrado unos cuantos ejemplos de explicaciones racionales. Me ha gustado especialmente el artículo del blog La mentira está ahí fuera, en el que se habla del caso de Wally Wallington, un trabajador de la construcción jubilado residente en Michigan, que está recreando Stonehenge en su jardín. Este señor emplea una serie de mecanismos elementales para mover por su propia cuenta toneladas de peso. Hay vídeos que muestran cómo lo hace, como el que adjunto al final. También he encontrado un vídeo que ilustra el concepto de ventaja mecánica, en el que se basa Wallington para sus proezas, y que podría ser la clave del trabajo de Leedskalnin.

Pese a todo, hay testimonios de gente que juraba haber sido testigo de cómo las piedras que manejaba este aficionado al magnetismo y a la electricidad letón flotaban como si venciesen las leyes de la gravedad, otros aseguran que estas piezas transmiten alguna clase de sensación extraña, otros, que el milagro se obraba por alguna clase vórtices de energía magnética. En definitiva, el asunto es bastante raro, ya no por estos testimonios probablemente motivados por la sugestión o la fantasía, sino por la esencia de este acto tan prodigioso. Un hombre es abandonado, y melancólicamente, erige un templo a su amor perdido con más de mil toneladas de piedra. Lo hace a solas y en medio de la oscuridad de la noche. Se oculta de las miradas ajenas. Entierra su sabiduría con él al fallecer. El verdadero rompecabezas es su fuerza de voluntad.

Edward Leedskalnin

 

Edu Reptil Vimeo Youtube

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

Únete a la conversación

4 comentarios

  1. Una especie de Taj Mahal moderno, éste también fue construido por amor (en recuerdo de la amada) y también se movieron enormes cantidades de piedra, en ese caso fue mano de obra barata, inmigrantes de la época.
    Por cierto se me ocurren unos cuantos magufos: los atomistas, Galileo, Kepler, Newton (éste también creía dominar la gravedad), Einstein,….
    Yo pienso que el electromagnetismo es la ciencia desconocida que nos aportará más sorpresas en el futuro; creo que escribiré sobre él.

  2. La historia es que este hombre a movido grandes cantidades de piedra él solo, de noche y en tiempo récord. XDDDDD Si un anti-magufo te ve llamar a esta gente magufo, puede que te apalee!

  3. He moved the location because he said the energy was better in the other place. He used a truck, chain. and a simple crane. ___ The problem is he moved more than a man can move by himself. ___ The huge door, made of coral, rotates with just a touch. It can’t be explained by physics, back when I checked it out. When you see it you know it can’t be done in the way we are taught to cut, move, and build things. It’s worth the trip to see it.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.