Sombra de Germanías, de Javier Sahuquillo

Demasiado bueno para gustar a todo el mundo, demasiado bien pensado, demasiado crítico. La València en penumbra de Sombra de Germanías es una tierra juanrulfiana donde vuelan los murciélagos al atardecer entre las nubes de mosquitos de pantano: el hedor de la cultura en descomposición se eleva desde los templos mezquinos de la subvención al amigo y el olvido de todo lo demás, los murciélagos baten sus alas y sobrevuelan la indignidad en el crepúsculo del día y de los poetas que no se han vendido o que han intentado venderse tarde. Cualquier pelagatos está invitado al festín de la indigencia intelectual que se celebra día sí y día también, trae cena de sobaquillo, un bocadillo de ideas longaniza para la merienda cena, halagos-snack orgánicos para compartir, genuflexiones a ritmo de trap. Los escribanos del régimen local saben lo que se tiene que decir, tienen la patente del cómo y el cuándo y el dónde, todo es muy sostenible, los sobres ahora son biodegradables y las promesas también.

Javier Sahuquillo es un personaje incómodo: lleva una cerbatana instalada en la mente, cada idea es un aguijonazo, cada diálogo va untado en curare. Cuidado: en Sombra de Germanías hay referencias mitológicas, situaciones esperpénticas y una odisea decadente y fantasmal. Ulises Làliga solo tiene que hacer lo más difícil: deshacerse de todos los aduladores de su corte literaria de barra de bar, rendir la ciudad de su ego y ocupar su lugar de sombra, de espectro harapiento de librería. ¡Mamelucos! ¡Filibusteros! ¡Diplodocus! Ulises Sahuquillo se enfrenta a la apabullante mediocridad como un Capitán Haddock ad hoc iluminado por la claridad, su verdad y el vino.

No hay nada que hacer: las germanías sucumben ante la violencia necia y tuitera del poder, els agermanats huyen o pierden la cabeza, y aquí no hay nada que ver señores, sigan circulando, la Conselleria de Cultura pa cuándo, que el cambio no pare, no pare, no. La conjura no se acaba nunca. Menos mal que existen las salas a oscuras, los telones y los escenarios. ¡Arriba el teatro!

Cartel de Jaume Marco para Sombra de Germanías, obra de Javier Sahuquillo en el II Laboratori de Dramatúrgia Josep Lluís Sirera.

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.