Yutaka Taniyama abandonó el mundo conocido con la calma de la que sólo es capaz un matemático que ha podido imaginar abstracciones que los demás no podríamos ni siquiera soñar. Tal vez la Segunda Guerra Mundial dejó una marca en una generación que fue imposible borrar; tal vez adentrarse en las matemáticas hasta profundidades tan inverosímiles acabó por alejarlo de la realidad hasta hacerlo sentir desconectado de nuestra línea temporal; o tal vez, simplemente no quería seguir viviendo, sin más. El caso es que uno de los autores de la célebre conjetura Taniyama-Shimura, decidió marcharse, para consternación de su compañero de investigaciones (el segundo apellido de la conjetura), y de la mujer con quien se iba a casar, que un mes después se suicidó dejando esta nota: Nos prometimos que no importaría a dónde nos dirigiéramos, nunca nos separaríamos. Ahora que se ha ido, yo también me tengo que ir a reunirme con él.

Las razones de Taniyama quedaron plasmadas en una carta también, un breve testamento en el que de forma concisa explicaba cuáles eran los motivos que le habían llevado a desaparecer de una forma tan inesperada:

Hasta ayer, no tenía la intención definitiva de suicidarme. Más de uno debe haber notado que últimamente estoy cansado tanto física como mentalmente. Yo mismo no lo entiendo del todo, pero no es el resultado de un incidente particular, ni una cuestión específica. Simplemente quiero decir que he perdido la confianza en el futuro. Quizás mi suicidio pueda perturbar o ser un duro golpe para ciertas personas. Espero sinceramente que este incidente no ensombrezca la vida de esta persona. En cualquier caso, no puedo negar que esta es una especie de traición. Excusad mi comportamiento. Es el último acto que hago a mi manera, como he venido haciendo mi manera toda mi vida.

Para la historia quedaría de la misma manera una foto fascinante, una de esas imágenes cargadas de misterio y belleza. En ella, un joven y elegante Taniyama mira distraído hacia cualquier lugar, con una expresión difícil de descifrar, la corbata volando despreocupada, como la mente de su dueño. Goro Shimura le describiría años después como un matemático atípico, poco cuidadoso, que cometía muchos errores, pero siempre en la buena dirección, un talento que le asombraba.

La conjetura Taniyama-Shimura decía (ahora ya no es una conjetura sino un teorema), que toda curva elíptica es una función modular. Explicar qué son estas formas es algo que no trataré de hacer, en lugar de eso, adjunto la segunda parte del documental titulado El último teorema de Fermat, problema matemático resuelto por Andrew Wiles en gran medida gracias al atrevido planteamiento de los dos científicos japoneses.

La primera vez que vi el documental me maravillé ante el concepto (desconocido para mí) de una simetría de tales proporciones. Soy un fanático de lo simétrico, me inspira paz, me relaja, me provoca un efecto balsámico. Ayer por la tarde no sabía qué hacer, María estaba ensayando y yo estaba en ese estado en el que intentas ponerte a algo pero nada te convence lo suficiente. Finalmente me tumbé en la cama y puse este documental de nuevo, en concreto esta parte, para recrearme y despejarme. La BBC tiene un talento indiscutible para este tipo de producciones. En seguida comencé a sentir el delirio creativo que me sobreviene siempre ante los prodigios de la ciencia. Es difícil explicarlo, pero creo que sería algo similar a asomarse a una ventana que se proyecta hacia un mundo fantástico, por contra al resto de ventanas anodinas de una casa. Es una vía de escape para la imaginación, un punto de fuga repleto de enigmas.

Tras este, encontré El universo elegante, que trata sobre la Teoría de cuerdas, casi cuatro horas de Einstein, Mecánica cuántica, partículas imposibles, dimensiones desconocidas, científicos heroicos, presentador histriónico, y efectos especiales cutres pero ilustrativos. Lo recomiendo encarecidamente: si quieres evadirte y forzar a tu mente a encajar conceptos para los que no está preparada, este es tu documental. Digerir el aspecto de siete dimensiones nuevas antes de cenar es duro, pero a mí me ha dado materia prima para poemas y relatos, además de una extraña sensación de esperanza para un mundo en el que demasiados días parecen grises y a la deriva.

Bonus:

-Primera parte del documental El universo elegante.

-Artículo en Gaussianos sobre matemáticos que se suicidaron.

Publicado por Eduardo Almiñana

Escritor y terrícola.

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1 comentario

  1. Excelente articulo, estuve buscando información referente al porqué de su decisión. MI reflexión sobre lo que sucedió es que él conoció que por medio de la matemática vio a Dios, aunque Yo sea ateo, eso pienso.

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