Ya llega ‘La polilla en la casa del humo’, de Guillem López

La polilla en la casa del humo

Amantes de la ciencia ficción y de los buenos libros en general: el jueves de la semana que viene estaré en Librería Bartleby presentando la nueva novela de Guillem López que publica Aristas Martínez, junto a Alberto Torres Blandina y a los editores. Si en ‘Challenger’ el autor nos hacía mirar al cielo, ahora nos empuja a un brutal y despiadado mundo subterráneo. Id apuntando la fecha porque ‘La polilla en la casa del humo’ va a dar que hablar. A continuación un extracto, a ver qué os parece. Bienvenidos al pozo.

“Cuando alcanzas la edad te convierten en algo útil. Hasta ese momento eres una idea, un proyecto. Sobrevives en las grutas, te defiendes de las violaciones y los abusos. Eso te curte, te hace duro por fuera. Pero hay un tiempo, una frontera difusa en la que ya no eres un crío, ni lo suficientemente adulto como para aguantar las amputaciones y los implantes del mecatacto. En ese lapso eres otra cosa: algo que no es carne ni hueso, a pesar de que sangra; que no tiene una verga ni un chocho, pero folla; que mata de una cuchillada en el cuello o muere si le aplastan la cabeza; alguien que no existe, aunque se arrastra oculto en la mugre. Somos eso sin nombre. Más que niños y menos que adultos. Salvajes. Alimañas de los túneles que roban los huevos de las serpientes. Somos todo lo que ellos no se atreven a mostrar en público. Somos su miedo. Aquello que prefieren olvidar: la vergüenza ajena, las excusas de unos padres y unas madres, los pecados del hierro y el fuego. Somos tan jóvenes que no tenemos recuerdos propios y queremos destruirlo todo, pero no sabemos por dónde empezar”.

La polilla en la casa del humo La polilla en la casa del humo

Si te gustó Dismaland, te encantará Le ParK

Le Park , de Bruce Bégout

Le ParK, de Bruce Bégout, es uno de los mejores libros que me he leído en mi vida. No quiero andarme con rodeos. De hecho, deberías correr a tu librería más cercana y comprarlo o encargarlo. Os dejo un fragmento del artículo que escrito para Cultur Plaza -y que felizmente he visto en portada esta mañana-, a ver si con esto os seduzco para que le deis una oportunidad a esta maravilla.

Cuando uno llega a Le ParK, lo primero que llama su atención es que no hay fronteras artificiales que delimiten el parque. Le ParK no parece un parque, y sin embargo, es el parque absoluto; uno en el que en un solo espacio, se reúnen todas las formas que podría adquirir un parque. Situado en una isla privada cercana a Borneo y con el tamaño de una megalópolis, su creación responde a los deseos de un millonario ruso de nombre Kalt y a la ambición científica de un misterioso arquitecto moldavo que apenas se deja ver, conocido como Licht. Este inmenso recinto es la evolución de otros parques que ya han procurado a sus visitantes pasatiempos de lo más novedoso; desde aquel destinado a emular el trabajo fabril en los suburbios del norte de Moscú, hasta ese otro en el que el visitante puede sentirse residente de un gueto por unas horas.

Sin embargo, pese a existir cierto parentesco con ellos, la propuesta de Le ParK va mucho más allá. Tanto, que podría decirse que ha escapado a los límites del entretenimiento. Porque en Le ParK, restringido a un centenar de visitantes pudientes por día, de lo que se trata es de exponer la naturaleza humana que habitualmente se reprime, y hacer de este reverso poco bronceado y húmedo, un entorno por el que poder pasearse sin reparos.

Dicho todo esto, la duda persiste. ¿Qué es Le ParK? ¿Por qué se dice de él que es “sorprendente, horrible, indignante, maravilloso, capitalista, totalitario, impío, desquiciante, ciclópeo, innoble, americano, utópico, delirante, místico, asqueroso, elocuente, ultramoderno, inquietante, impresionante, vulgar, nihilista, estúpido, mágico, profético, extraordinario, abyecto, actual”? Hemos dicho que en Le ParK se manifiestan todos los tipos de parque que podamos imaginar, lo que no hemos dicho es que lo hacen de un modo no compartimentado y carente de limitaciones de cualquier tipo.

Repasemos sus atracciones. El Cabaret de las Utopías Perdidas, por ejemplo, permite vivir virtualmente la ejecución de un atentado o el desarrollo de una revolución en un país pobre bajo el yugo de un dictador. Crear células clandestinas, redactar panfletos, confeccionar bombas; todo para que la inmersión del visitante sea total. En Reptilarium Inc., por otra parte, el terrario tropical se fusiona con las oficinas de una modernísima startup tecnológica.

Haz clic en la imagen o aquí para leer el artículo entero en Cultur Plaza.

El Ejército Negro: el clan de outlaw bikers negros que montaban dragones de metal

El Ejército Negro

Wow. De nuevo, wow. La historia de los Dragones de la Bahía del Este es sencillamente espectacular. La he descubierto en el impresionante libro de Servando Rocha titulado El Ejército Negro: Un bestiario oculto de América (La Felguera Editores, 2015).

Esta obra es una antología, una Biblia sobre el nacimiento y auge del motorista forajido y en especial de un clan compuesto únicamente por negros en el EEUU del racismo y el Ku Klux Klan. Veteranos de la II Guerra Mundial deseosos de emociones suicidas, Ángeles del Infierno, los disturbios salvajes de Hollister, Panteras Negras, choppers, carreteras polvorientas.

Un manual perfecto para adentrarse (y casi convertirse en experto por el concienzudo trabajo de documentación realizado por el autor) en el mundo lleno de grasa y gasolina de aquellos que prefieren circular al margen del establishment.

He escrito sobre el libro en CulturPlaza y puedes leer aquí el artículo. Si te gusta, comparte, ¡te lo agradeceré!

Os dejo un fragmento.

Resulta sorprendente que un fenómeno que tiene mucho que ver con algo tan pegado a la tierra como es el asfalto y el polvo de los caminos menos civilizados, tenga como epicentro Oakland, ciudad conocida en sus orígenes como ‘Tierra de Dios’. Que Oakland haya ido perdiendo ese título se debe sin duda al auge de toda una nueva mitología de ‘American Gods’ que no entienden de mensajes milenarios, un panteón ecléctico y frenético, salvaje y efímero: aquí no hay lugar para dioses con pretensiones de gobernar en soledad, esta es la morada sagrada de panteras, dragones, diablos, caballos metálicos y forajidos de leyenda. Tener miedo no es una opción en la nación del trampero y del buscador de oro. La supervivencia es un premio que obtienen unos pocos y que no todos quieren. Los escuadrones suicidas sobre ruedas prefieren una muerte espectacular tras una farra épica.

Los cabos sueltos de Marina Keegan: primer artículo en Cultur Plaza

Hoy estoy de enhorabuena porque hoy me estreno en CulturPlaza, y lo hago escribiendo sobre Lo contrario de la soledad, el fantástico libro póstumo de Marina Keegan editado por Alpha Decay.

Keegan murió en un accidente de tráfico con veintidós años, y con su fallecimiento nos perdimos a una escritora que si ya era brillante entonces, cómo podría haber sido en unos años.

A Marina le preocupaba bastante el momento en que el Sol, al escasear el hidrógeno que en la actualidad emplea de combustible, comenzará su metamorfosis en gigante roja, y posteriormente en enana blanca, engullendo de paso todo el Sistema Solar y a los que en él vivan por entonces -en caso de quedar alguno-. Le preocupaba pese a quedar unos cuantos cientos de millones de años desde la fecha en que nos encontramos. Lo menciona en varias ocasiones. También le preocupaban las ballenas varadas y por encima de ellas, los humanos varados. Los acontecimientos que lo modifican todo de pronto y que no estaban en la agenda, al menos anotados con precisión. Le preocupaban los cabos sueltos.

Puedes leer el artículo pinchando en este enlace o en la imagen a continuación. Espero que este sea el inicio de muchas más colaboraciones. A ver si os gusta.

Lo contrario de la soledad, de Marina Keegan

Tantas mentiras, de Paco Inclán: doce fabulosas actas de viaje y una novela brillante de once palabras

Tantas mentiras, de Paco Inclán y Jekyll & Jill Editores

Paco Inclán es un gran hombre. Pero el hecho de que le conozca y admire desde que le conocí en sus inicios como editor de Bostezo, cuando la revista era todavía un proyecto repleto de incertidumbres, no supone que sea acrítico con él. Ni mucho menos. Si al leer Tantas mentiras (deliciosamente editado por Jekyll & Jill Editores) hubiese encontrado que no estaba a la altura de lo que esperaba de él como escritor, si me hubiese aburrido o si me hubiese dado la impresión de ser un texto mediocre, se lo habría dicho. No habría escrito una reseña destructiva, por supuesto, porque no soy partidario de defenestrar a nadie. Pero desde luego no habría mentido.

Pero resulta que este libro es una joya que ha superado mis expectativas. Y eran altas. Tanto es así que ya he escrito sobre él en El Meridional (puedes leer aquí mi opinión vertida inmediatamente después de leer la última palabra), y sin embargo quería decir algo más ahora que no estoy eufórico y tengo algo de perspectiva. Tantas mentiras es un libro parecido a una maleta de viaje y a un diario. Entre sus páginas, además de las ya mencionadas (en El Meridional) anécdotas como el chubasquero asesino capaz de movilizar al ejército de Colombia o los partidarios mexicanos septuagenarios del régimen norcoreano en cuyas oscuras actividades se inmiscuyó, hay una visión de la vida que subyace, una tranquilidad y una aventura y también un análisis que es la impronta del autor, su esencia, su compleja actitud ante la realidad revestida de parsimonia que camufla una enorme sensibilidad.

He quedado fascinado por este libro, que además culmina con una novela de once palabras; las once que quedaron tras un proceso de depuración de varios centenares de páginas.

Sinceramente, de lo mejor que he leído últimamente. Francamente bueno. Palabra.

Feria del libro antiguo 2011

Llevaba días esperando para poder hacer una escapada a la moribunda Feria del libro antiguo y de ocasión. Por si alguien no ha ido y está interesado en visitarla, se encuentra en la Gran Vía Marqués del Turia, y estará todavía hasta el día 13 de noviembre. Este año ha visto peligrar su existencia y muchos nos temíamos que sería otra víctima más en el amplio osario de la cultura difunta en Valencia. Pero afortunadamente, unos pocos valientes han conseguido llevarla a cabo, y digo pocos, porque son ciertamente pocos.

Para mí, esta cita anual con el olor a papel viejo tiene mucho de ritual. No puedo dejar de ir, y no puedo ir acompañado de más de una persona. Este año he ido solo. Soy muy obsesivo a la hora de rebuscar entre los cientos de libros de cada puesto, y puedo fácilmente estar dos horas y media para ver diez casetas. Pero únicamente de esta manera se puede disfrutar este maravilloso evento, en el que con suficiente paciencia, se pueden adquirir auténticas joyas de la edición.

Hoy he acompañado a María a trabajar, he desayunado en la Lonja, y me he dispuesto, ilusionado como un niño, a ver qué se cocía por allá. De camino, me he encontrado en la Plaza del Ayuntamiento a un hombre cuyo nombre desconozco, pero al que la mayoría de los que alguna vez hemos pasado por allí hemos visto. El hombre en cuestión hace figuras asombrosas con latas de refrescos. Llevaba tiempo queriendo comprarle algo, así que hoy, me he decidido y le he pedido una rosa confeccionada con una Coca Cola. He charlado brevemente con él y he seguido la ruta. Las nubes se iban cerniendo sobre mí en un fúnebre presagio de lluvia, que no se ha cumplido hasta más tarde, cuando ya me disponía a irme. Al llegar, lo que esperaba, pocas librerías y poco público. Era viernes por la mañana, es cierto, pero insisto, poco público. He parado un instante para admirar el gigantesco ficus con el que tantas veces he jugado de pequeño, en compañía de mis abuelos. Puede que por eso el ficus elastica sea mi árbol favorito. Nada más empezar a revisar la mercancía, varias joyas: Una antología fabulosa de Dylan Dog que no me podía permitir, varios libros de Asimov que no conocía, como Nueve futuros; tres antiguas ediciones de Alfaguara que me he quedado con las ganas de llevarme pero que he dejado porque se me salían del presupuesto, El espejo en el espejo, Momo y La historia interminable, de Michael Ende. Por supuesto este año no he dejado de presenciar tampoco el típico momento de arrogancia de cultivado ansioso de demostrar sus conocimientos: hoy ha sido una mujer que le pregunta a la dependienta, que a todas luces no era la dueña de la librería (y digo esto porque es casi imposible que alguien que no sea el dueño pueda aclararse en este tipo de stands), “¿perdona, dónde tienes los rusos?”, a lo que la chica amablemente contesta que no lo sabe, que lo busca. La mujer, haciendo una mueca de desaprobación a su acompañante, añade otra pregunta que no recuerdo, rebuscada a más no poder, y ante la segunda negativa de la joven contesta: “vamos, que no sabes nada”. Posteriormente me he topado con una jauría de adolescentes en excursión de colegio, que jadeaban viendo las portadas de CIMOC, Makoki, el Víbora y demás. Les he dejado pasar por si su salivación me manchaba los zapatos, y he proseguido en mi rastreo de tesoros ocultos.

En uno de los puestos, con una colección gigantesca de Austral, me he hecho con la primera adquisición del día: Tradiciones japonesas (en la foto), y a punto he estado de llevarme Leyendas mexicanas. Un poco más adelante ha caído el segundo libro: El juego de las maldiciones, de Clive Barker, autor de cabecera de mi amigo-escritor Adrián Hernán, una autoridad para mí por su criterio en literatura de terror. 20 euros en la tienda Imágenes, 4 euros aquí. La última compra ha sido Arte de trabajar en cartón, un regalo para mis amigos de Ultramarina. He pensado en ellos y su trabajo y no he podido dejarlo. Es una edición nueva de una obra de 1829. Empieza así:

El arte que va a describirse a continuación es uno de los más agradables á que puede dedicarse la juventud. No se limita á mera diversion, sino que bajo una aparente frivolidad es sumamente útil, y reune las dos calidades que el sabio ecsige para los pequeños desahogos del espíritu. (Ortografía original).

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Pronto te lo haré llegar, Iván Vergara, juntos a esas gafas que esperas como agua de mayo. Durante mi visita he encontrado títulos de lo más variopinto, como podéis ver en las fotos. Me ha sorprendido la cantidad de ciencia-ficción, casi todos los puestos tenían al menos treinta libros. Ha habido uno que me ha sorprendido al punto de casi llevármelo para el mencionado Adrián. No recuerdo el título pero básicamente consistía en que en un futuro post-apocalíptico, en un mundo destruido por un intercambio de misiles nucleares que habría desencadenado Inglaterra (¿?), estalla una guerra entre la recién separada de La Unión Texas, e Israel. Pues eso, ni más ni menos. Al margen de esto, había para todos los gustos, también me ha encantado una edición sobre ocultismo y alquimia de Alianza Editorial, que ya me obsequió el año pasado con Pasaporte para lo sobrenatural, un manual fabuloso de mitología de terror de todo el mundo, desde África hasta China: Hombres Oso, Hombres Hiena, vampiros de piel verde y pelo blanco; y un largo etcétera de curiosidades para los interesados en el asunto, como es mi caso. No por creer en la existencia de estos, sino por conocer leyendas más allá de las fronteras de nuestros tópicos monstruológicos.

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En definitiva, animo a todos a hacerle una visita, ya que si no la apoyamos, acabaremos perdiéndola. No lo sé a ciencia cierta pero imagino que deben tener ciertos problemas de pagos pendientes, y en una coyuntura como la actual eso puede suponer la defenestración total. Sería una verdadera lástima, porque es aquí donde verdaderamente se pueden encontrar los títulos más interesantes, por estar descatalogados, por extravagantes o por el precio. Ya estoy esperando la del año que viene.